Víctor y Diego, vida de barrio y convivencialidad

En este programa número 83 de La Alegre Corchea Libertaria, de nuestra radio libre online Alegría Libertaria, vamos a escuchar la música de Víctor y Diego, cantautores madrileños que nos traen olor a barrio y a revolución.

Estos son algunos fragmentos extraídos de su web http://www.victorydiego.com/:

Víctor Manuel Martín Rubio y Jesús de Diego Nieto, VICTOR Y DIEGO, nacen en pleno corazón de Madrid, en los alrededores del Rastro. Víctor, en la calle de Toledo, en la casa que se edificó en el solar del que fuera Teatro de Novedades, frente al Mercado de la Cebada. Diego, en la calle de Rodas, perpendicular a la de Embajadores, donde vivió hasta que su familia se trasladó a la calle de San Cayetano, muy cercana a la anterior. Entablan amistad durante el Bachillerato en el Instituto de San Isidro pegado a la que entonces era la Catedral de Madrid. Un ambiente castizo, el de sus primeros años, que marcaría gran parte de las historias costumbristas que más tarde se verían reflejadas en su trabajo.

Además de estudios y barrio, compartían otra cosa; ambos querían tener un grupo. Estamos en 1968 y en realidad, ése era el sueño de cualquier adolescente de la época. Víctor aprendía a tocar la guitarra robándole horas a los estudios y cantaba en el coro del Instituto. Diego dedicaba el tiempo a leer y a escribir sus primeros poemas. A la salida de clase, intercambiaban discos de los Beatles, los Stones, los Kinks, y pegaban la oreja al transistor para escuchar a Angel Alvarez, El Gran Musical…

Cuando terminan el Bachillerato se produce uno de esos lapsus que aparecerán durante toda su trayectoria. Diego comienza a trabajar como Técnico de iluminación en la compañía de Antonio Gades, de la que acabaría siendo durante un tiempo Director de Escena. Víctor por su parte, decide invertir las 300 pesetas que había conseguido juntar en matricularse en el Conservatorio de Música de Madrid.

Tras el paréntesis de la «mili», se encuentran en la plaza de Cascorro de Madrid. Alrededor de unas cañas, toman por fin la decisión de fusionar la capacidad de Víctor como compositor y el chorro creativo de Diego como contador de historias. Había nacido el dúo VICTOR Y DIEGO, y la fórmula que utilizarían a lo largo de toda su carrera: Víctor se ocuparía de las músicas y Diego lo haría de las letras.

VÍCTOR Y DIEGO comienzan a afianzar su excelente fama como brillantes compositores, hábiles fabricantes de armonías vocales y convincentes trovadores urbanos… Para algunos era la versión castiza de Simon & Garfunkel.

A pesar de que VÍCTOR Y DIEGO no eran unos cantautores políticos en el sentido estricto (sus letras dejaban caer mensajes con delicadeza, aunque en alguna ocasión tuvieran que vérselas con la censura), ambos decidieron zambullirse de lleno en todo lo que estaba pasando en nuestro país, en plena transición a la Democracia. Eso conllevaba apartarse de la actualidad musical, dejar de salir en televisión y dejar de sonar en la radio. Lo cual, unido al final de su contrato discográfico, creó la sensación de que VÍCTOR Y DIEGO habían desaparecido del mapa.

En realidad estaban sumidos en uno de sus lapsus discográficos. No volvieron a grabar hasta 1979, con el álbum «A volar», un disco excelente que sin embargo, veía la luz cuando los medios de comunicación se reservaban para propuestas como las de las bandas de Rock urbano, la movida madrileña… era un difícil momento para los cantautores. Pese a todo VÍCTOR Y DIEGO continúan en la carretera, y en 1980 acompañan a su amiga Pepa Flores, en una gira por diversas ciudades españolas. En 1983 viajan al Festival Internacional de Varadero (Cuba), compartiendo escenario con músicos tan admirados por ellos como Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Milton Nascimento, Chico Buarque…

Pasan los años y VÍCTOR Y DIEGO solo se encuentran de forma esporádica. Hasta que finalmente la Historia se repite, y en uno de éstos encuentros, de manera tan natural como pasara en aquella otra reunión en un bar de la Cabecera del Rastro años atrás, deciden con la misma ilusión de aquellos días sumergirse de nuevo en la aventura que nunca ha dejado de apasionarles, y que no es otra que la de hacer canciones en las que cuenten y canten a todo aquello que es capaz de dejar un poso de emoción en sus vidas. Así es como se imbuyeron en la grabación de «Claroscuro», publicado en 2003, el último que han grabado hasta el momento.

La música que vamos a escuchar tras la presentación es una selección de La alegre corchea libertaria de sus tres primeros discos:

  1. El parque (Semblanzas, 1974)
  2. Sus labores (Víctor y Diego, 1979)
  3. Tres palomas (Víctor y Diego, 1979)
  4. El afilador (Semblanzas, 1974)
  5. El frutero (A vosotros, 1975)
  6. Mi escuela (Semblanzas, 1974)
  7. Solterías (Semblanzas, 1974)
  8. Ya no es el que era ayer (A vosotros, 1975)
  9. A la altura del viento (A vosotros, 1975)
  10. Tiempo de amor (Semblanzas, 1974)
  11. A vosotros (A vosotros, 1975)
  12. Oda a la integridad (A vosotros, 1975)
  13. Canción última (A vosotros, 1975)

CRÉDITOS

http://www.victorydiego.com/

Sintonía: Birds of Fire – Mahavishnu Orchestra

Programa bajo licencia CC-by-sa-nc a excepción de la música. Uso educativo.

Convivencialidad



En este programa número 26 de Alegría Libertaria, damos algunas pinceladas del concepto de convivencialidad propuesto por Iván Illich (1978), junto con algunas reflexiones nuestras basadas en nuestros trabajos dinamización de la autogestión de la vida cotidiana.

«El concepto de convivencialidad, tal y como lo entendemos quienes escribimos este texto, procede de la obra de Ivan Illich, quien nos acompaña en nuestros pensares/sentires/haceres, aunque tendríamos que tomar el término convivialidad para aproximarnos más aún a su propuesta. Así lo cuenta Braulio M.E. HORNEDO (2017:271-272), “la palabra convivencia utilizada por el DRAE en su definición de multicultural me permitirá establecer la diferencia con la palabra convivialidad. Pues mientras la convivencia es forzada e impuesta por las circunstancias que nos obligan a ser tolerante con el otro, con el que se convive, la convivialidad, por el contrario, es la reunión voluntaria con el otro para el convivio. Es resultado del convite, de juntar a los camaradas en torno de la mesa para comer, beber, conversar y también para trabajar entre semejantes (…). La convivialidad propongo temporalmente: es una celebración de la amistad que se realiza voluntariamente entre semejantes”.

Iván Illich en Ocotepec
En esta acepción, se trata de dinamizar las mediaciones deseadas, el querer estar junt@s, trabajando para pasar de la incomprensión de las otras culturas al mestizaje. Esto, dicho así, parece algo utópico, sin embargo, en las culturas populares sucede cada día en la vida cotidiana. Las culturas populares son generadoras de vida, por eso tienen capacidad de transformar: la diversidad y la horizontalidad, unidas a la capacidad de adaptación, de resistencia y del disfrute de la vida cotidiana son potenciales generadores de procesos comunitarios de transformación. Las culturas populares recuperan y revitalizan saberes colectivos que, junto a los intercambios, trueques espontáneos, cultivos sociales, apoyos mutuos, vínculos afectivos, desaprendizajes y apertura a nuevos aprendizajes… constituyen una fuente inagotable de conocimiento.

(…) Habría que poner los cuidados en el centro para ir construyendo colectivamente la confianza, la libertad y la esperanza, en la alegría del ESTAR, desde la interdependencia y la autonomía. Si lo pensamos desde las identificaciones, encontraremos que tenemos puntos comunes con la gente, que facilitan el flujo de las relaciones, y también muchas diferencias que nos ayudarán a construir nuevos pensares/sentires/haceres, desde el disenso, y así ir restando identidad, entretejer saberes, haceres y sentires, sin objetivos a priori. Las identificaciones se dan en aquellas entradas de la matriz sociocultural en las que coincidimos con otras personas: identificaciones de género, de edad, de culturas del trabajo/clase social, de adscripción de lugar y/o asociativa.

Al identificarnos, si dinamizamos los cuidados se abre paso a otras construcciones. Los cuidados son un conjunto de prácticas orientadas a identificar y facilitar la construcción colectiva de los satisfactores que den respuesta a las necesidades del grupo o movimiento. Los cuidados funcionarían en forma de catalizador: atrayendo, conformando, agrupando acciones, pensares, sentimientos. Esta agrupación facilitaría la construcción colectiva de los satisfactores y la ayuda mutua para despojarnos de las pobrezas» (Encina, Ezeiza & Delgado de Frutos, 2019).

CRÉDITOS


Canciones del programa por orden de aparición:
  • La ciudad es de goma (Gabriel Celaya) – Aguaviva
  • A mis amigos (Jorge Guillén) – Alberto Cortez & Paco de Lucía
  • Contrapunto para Humano y Computadora – El Cuarteto de Nos
Referencias bibliográficas:
  • Javier Encina, Ainhoa Ezeiza y Nahia Delgado de Frutos (2019). Diversidad lingüística y matriz sociocultural. En A. Ezeiza y J. Encina (coord.), Trabajando la lengua desde una perspectiva dialéctica. Algunos apuntes sobre lengua y complejidad. Vitoria-Gasteiz: ISM-UPV/EHU, UNILCO-espacio nómada. https://ilusionismosocial.org/mod/resource/view.php?id=958

Sintonía: Alegría – Albertucho
Programa bajo licencia CC-by-sa-nc a excepción de la música. Uso educativo.

Jornadas: Educación común, cuidados y protección de la vida (segunda capsula)

Coordina: EDCO (Espacio de Educación Común)
Son unas jornadas independientes que se entrelazan, como parte presencial, en el curso: La perspectiva dialéctica en la investigación social. Entrelazando experiencias de participación comunitaria y autogestión de la vida cotidiana
https://ilusionismosocial.org/course/view.php?id=39

Además de la invitación, los temas que se tratan en este audio son:
– Sobre las herramientas y la convivencialidad o convivialidad
– Construcción comunitaria
-Abrir para abrir

Música:
Sintonía: El fandango de los animalitos – Los parientes de Playa Vicente.
El huerto – Roberto González
Asamblea de cuidados – Lua